Sura 109: Al-Kafirun
Se trata de una sura del período de Meca y contiene 6 aleyas
Período de Meca, 6 aleyas.
bísmil-lâhi r-rahmâni r-rahîmi
Con el Nombre de Allah, el Rahmân, el Rahîm
1. qul yâ: ayyuhâ l-kâfirûna
Di: ¡Oh, vosotros, los kâfirûn!:
2. lâ: á‘budu mâ ta‘budûna
No reconozco como Señor lo que reconocéis,
3. wa lâ: ántum ‘âbidûna mâ: á‘bud
ni vosotros reconocéis como Señor lo que reconozco.
4. wa lâ: anâ ‘âbidun mâ ‘abádtum
Yo no soy reconocedor de lo que habéis reconocido,
5. wa lâ: ántum ‘âbidûna mâ: á‘bud
ni vosotros sois reconocedores de lo que reconozco.
6. lákum dînukum wa lía dîn
Tenéis vuestro camino y yo tengo mi camino.
He aquí una declaración de principios categórica, sin ningún tipo de concesiones. Una división del mundo en dos categorías que no pueden mezclarse jamás. Por un lado, el mundo del mumin y por el otro lado el mundo del kafir.
Mumin es el que se abre a Allah, a lo trascendente de la realidad que nos envuelve. No es una manera de pensar, no es el poseedor de una fe determinada. La fe es un regalo que Allah da a quien quiere. Lo que si incumbe al ser humano es cómo vivir esa fe.
Ser mumin implica tomar parte activa y actuar de acuerdo a la percepción que se tiene de Allah.
Kafir es el negador. Tampoco es un sistema de pensamiento ni implica unas creencias determinadas. Es una actitud deliberada de destrucción del mundo. No se trata de un ejercicio intelectual que niegue la existencia de Allah. Se trata de un modo de actuar que se basa en la ocultación y el disimulo de los vínculos que unen al ser humano con el motor de su existencia. La idolatría es cualidad del kafir. Al cerrarse a Allah y no admitir Su Poderío, el kafir pone su confianza en cosas sin entidad. Al no admitir el Señorío de Allah, admite el señorío de un ser humano sobre otro, de una raza sobre otra, del varón sobre la mujer, etc.
También sigue el Din del kafir, quien hace del Din un conjunto de dogmas vacío de significado ya que con esa actitud cubre el verdadero Din o vía hacía Allah. Quien pone su confianza en los “sabios” y cierra su corazón y su mente al Mensaje, está siguiendo la religión de los antepasados y cometiendo idolatría.
Quien en su salat dice “allahu akbar” pero sitúa la idea que tiene de Allah por encima de Allah mismo, está asociando y poniendo ídolos por encima de Allah.
Qué decir de quien pone su confianza y sus afanes en el poder, el dinero, la fama, la consideración ajena, etc. Puros ídolos sin entidad, puro shirk.
¡Di!, ¡proclama!, dale consistencia a la barrera infranqueable que hay entre los dos mundos. Esa es la orden de Allah. Vosotros, los que aún conociendo la verdad, la negáis; yo no me someto a lo que os sometéis, ni vosotros os sometéis a lo que yo me someto. Yo no soy adorador de lo que habéis adorado, ni vosotros sois adoradores de lo que yo he adorado.
Sin concesiones, para todos los tiempos, para Ibrahim y para Muhammad; pero también para todos y cada uno de nosotros. Para vosotros vuestro Din y para mí el mío. Caminos paralelos que no se juntan, unicidad e idolatría no pueden converger de ninguna manera.
Pero hemos de tener especial cuidado en darle a esta última aleya su justo valor. No está hablando la arrogancia ni la hostilidad, no es un ataque. En el fondo subyace una profunda tolerancia que emana de la certeza de quien se ha posicionado y conoce el valor de lo que no le afecta.
Vosotros vuestro camino y yo el mío.


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